Pecado original: la Demanda (no)política
Participación social versus participación política
Por Alejandro Díaz Fuentes
Estudiante Derecho U. de Chile
Miembro del Comité Central de la Juventud Socialista de Chile
El movimiento estudiantil ha venido a remecer la cultura política chilena. De un tiempo a esta parte la elite política se hallaba impávida frente las latencias estructurales que organismos internacionales señalaban. Ejemplo de ello son los estudios de la OCDE que muestran la desigualdad en términos de ingreso (coeficiente de Gini en Chile del 0.50 mientras promedio OCDE del 0.31, Chile encabeza) y el tercer lugar en cuanto a la proporción de pobres (18.9% frente al promedio OCDE del 10%). Datos duros ya conocidos y que se repetían incansablemente con la tónica de que la Concertación entregó un país con más desigualdad que al inicio de los noventa. Cuestión que ni siquiera se aliviana del todo si ponemos los subsidios estatales a los más pobres como contrapeso. Todo esto, así en términos generales, es concebido por la ciudadanía, percibido. Ya no sirven las grandilocuentes palabras para mostrar que en los últimos meses se ha crecido exponencialmente en comparación a los últimos decenios. La legitimidad de la política económica es sobrepasada por la incapacidad de entender por qué el bienestar económico no llega a todas partes.
